Anoche, en el Auditorio El Batel de Cartagena, vivimos una de esas noches que no se olvidan.
La Guía Repsol celebró su gala anual y Areia recibió su primer Sol Repsol — un reconocimiento que nos llena de orgullo y que pertenece a todo el equipo: a quienes están en la cocina cada día, a quienes cuidan cada mesa, y a quienes confían en nosotros noche tras noche.
Un Sol Repsol no es el destino. Es la confirmación de que el camino tiene sentido. Seguimos cocinando con la misma humildad, el mismo respeto por el producto y las mismas ganas de que cada visita a Areia sea diferente a la anterior.
Gracias a la Guía Repsol. Gracias a Marbella. Gracias a vosotros.